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El liderazgo está sobrevalorado

¿Qué es el liderazgo? ¿Qué se necesita para ser un buen líder? Estas son preguntas muy frecuentes en ámbitos corporativos, pero… ¿y si el liderazgo estuviera sobrevalorado?

¿Qué es el liderazgo? ¿Qué se necesita para ser un buen líder? Estas son preguntas muy frecuentes en ámbitos corporativos, pero… ¿y si el liderazgo estuviera sobrevalorado?

Recientemente, compartiendo un webinar con Jan Jacob Stam, me sorprendió escucharle decir esto mismo, que el liderazgo está sobrevalorado. Según Stam, cuando las cosas van mal en una empresa, solemos disparar a los líderes. 

Obviamente, quienes están ‘más arriba’ tienen una gran parte de responsabilidad sobre lo que ocurre en cualquier compañía, pero si solo culpamos a los líderes cuando hay problemas, estamos tapando parte de lo que está ocurriendo en la organización, estamos ocultando parte del problema. Y eso no suele ser nada bueno.

Desde la perspectiva sistémica, es importante considerar que todas las personas que forman parte de una empresa son parte de los éxitos y de los problemas. Por tanto, también de las soluciones. Lo más fácil es siempre buscar y señalar culpables, para acabar rápido con una situación desagradable y, si es posible, que no nos salpique. 

Así evitamos una reflexión más profunda sobre lo que ha ocurrido, que nos incluya a nosotros mismos como actores y parte de la situación. Tener líderes a los que mirar o a los que culpar no nos libra de tener que asumir nuestra responsabilidad individual en el sistema en que operamos.

¿No necesitamos líderes? 

Pero entonces, si todos tenemos responsabilidad sobre lo que ocurre en la empresa, quizá no necesitamos líderes. Creo que no, al menos no el formato en que los hemos conocido hasta ahora. Pero sí necesitamos líderes para dos cuestiones fundamentales: estructurar e influir.

Una empresa es un sistema colectivo vivo compuesto de muchos talentos individuales. Para que esa energía vital fluya de forma óptima, necesitamos una estructura que la canalice y la transforme en una acción productiva conjunta y cohesionada. Me encuentro con muchas empresas que albergan una enorme cantidad de talento, que se debilitan enormemente por falta de claridad en su estructura. 

La estructura empresarial es un concepto bastante amplio que cubre elementos como:

  • Roles & responsabilidades claras y transparentes
  • Procesos y flujos de trabajo: no necesariamente muchos, pero sí claros
  • Sistemas para organizar el trabajo y su correspondiente comunicación
  • Toma de decisiones: de nuevo, claridad en el proceso 
  • Modelo de gestión basado en la agilidad

Los beneficios de una estructura bien definida son muchos:

  1. Creamos un marco operativo muy claro, que genera seguridad a los colaboradores y es el mejor antídoto sobrevivir a este mundi BANI https://eduardoalmada.com/que-es-el-mundo-bani-y-por-que-es-la-nueva-transformacion-del-entorno/
  2. Mejoramos el sentido de pertenencia de nuestros equipos, tan necesario actualmente. De hecho, el síntoma negativo que más percibimos hoy en las compañías es la falta de compromiso, ligada directamente al sentido de pertenencia que tenemos las personas con la empresa. 
  3. Gracias a una buena estructura nos convertimos en una empresa ágil, dando respuestas a tiempo y acertadas, en un mercado cambiante.

El líder influyente vs el líder directivo

La segunda función básica de un líder es la de influir. Según Goleman en su libro “el líder resonante”, un estilo de liderazgo autoritario (‘ordeno y mando’) no garantiza resultados sostenibles en el tiempo. En cambio, un liderazgo influyente es el más necesario e útil en el mundo laboral actual. 

Gran parte de lo que sucede en el trabajo implica colaboración, conseguir la aceptación de las ideas, saber cómo persuadir a los demás, llevar a las personas a un resultado deseado. Es necesario tener influencia entre los compañeros, las partes interesadas y jefes, porque todos los días se interactúa con estas personas. 

Una vez que se desarrolla la influencia y se aplica a trabajo, comienzan a suceder cosas asombrosas. Se pueden construir alianzas entre unidades de negocio, apalancar aliados para hacer cosas, influir en una persona o un grupo grande, alterar o cambiar una situación para alcanzar objetivos…

Piensa en las dos personas más influyentes que conoces. ¿Qué les hace capaces de influenciar a los demás? ¿Qué tienen que les hace tan exitosos en su impacto impulsando la organización? 

Los 5 rasgos del líder influyente y cómo desarrollarlos

Hay cinco características que todas las personas influyentes comparten. Son los rasgos que querrás comenzar a desarrollar, mejorar y perfeccionar para ser el líder que tu empresa necesita: 

  1. Una reputación sólida: eres respetable, creíble, digno de confianza y te guías por valores.
  2. Competencias clave: para liderar, influir e inspirar a las personas se necesitan ciertas competencias clave relacionadas con la inteligencia emocional como el autoconocimiento, el autocontrol, la empatía, la escucha activa y la capacidad para hacer las preguntas adecuadas. 
  3. Presencia inspiradora: el líder influyente muestra seguridad, es asertivo e inspira a la acción con entusiasmo.
  4. Comunicación cercana: un líder influyente es agradable, motivador y optimista.
  5. Persuasión: el líder influyente es colaborador, busca el consenso y resulta convincente, por lo que encuentra siempre aliados. 

Para desarrollar estos cinco rasgos, trabaja sobre estas preguntas con cada uno de ellos:

  • ¿Por qué es importante este “rasgo”?
  • ¿A quién conozco que representa este “rasgo”?
  • ¿Cómo se puede socavar este “rasgo”?
  • ¿Qué puedo hacer para mejorar este “rasgo”?

Este trabajo te ayudará a ser un líder con impacto, un líder que contribuya a lograr una estructura coherente y definida en tu empresa. Un líder que será buen guía en tiempos de problemas y que inspirará e impulsará la consecución de mejores resultados colectivos mérito de todos.